El desierto de Atacama está considerado uno de los más áridos del planeta, sin embargo en un periodo variable en años, ocurre un fenómeno extraordinario debido a las lluvias ocasionales que transforman un paisaje árido y desolado de arenas y piedras en un colorido tapiz. Nacen nuevas hojas de arbustos secos, brotan semillas , bulbos y rizomas por años guardadas bajo tierra, esperando la cuota de humedad necesaria para volver a la vida. Con esta sencilla acuarela he querido expresar mi deseo esperanzado para el pueblo chileno y un recuerdo a mi amigo Sergio que un día escribió un hermoso texto al “Desierto Florido”.