Para mí, una de las flores más bellas que existen. Su realización me ha supuesto bastante tiempo y esfuerzo, superando mis expectativas iniciales en las que pretendía sintetizar y que prevaleciese la mancha, lo que no ha sido así. Ya empecé mal, dibujando meticulosamente. Quizás por esta razón y una vez terminada, he sentido la necesidad de plasmar únicamente una impresión de ellas, pintar las peonías como en un soplo, como hacen los artistas especialistas en pintura oriental sumi-e. He de aclarar que no pretendo comparar esta sencilla acuarela con lo que es una técnica y un procedimiento totalmente diferentes a como se contempla la pintura en occidente. Es también una disciplina, a la que me gustaría poder acceder algún día.
Voy a dejar unas palabras de un antiguo maestro chino, que de cuando en cuando vienen a mi mente, y me hacen meditar:
"Quien se sumerge en su obra y agita su pincel con voluntad de realizar un cuadro, está condenado al fracaso.
Quien ejercita su espíritu y mueve su pincel sin tener conciencia de que pinta, llega al secreto de la pintura.
Su mano no se volverá rígida, su corazón no se paralizará, y su obra se realizará por sí misma, sin que se sepa como fue hecha".
Tchang Yen Yuan